Gilles de Rais nació en 1404 en Francia, fue un noble francés soldado y uno de los mejores sino el mejor compañero de armas de Juana de Arco. Gilles de Rais sería después acusado y ejecutado bajo los cargos de infanticidio y brujería, ya que había torturado violado y asesinado a a cientos de niños. Junto con Erzabeth Báthory, otra sádica aristócrata que vivió un siglo antes, Gilles de Rais es considerado por algunos historiadores como un precursor del moderno asesino serial.
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| Gilles de Rais, tendría una corta vida, donde al principio brillaría como valiente guerrero compañero de Juana de Arco, pero al final, su pulso de violencia le llevó a cometer terribles crímenes. |
Gilles de Rais nació en 1404 en Machecoul, cercade la frontera de Britania. Su padre Gut de Montmorency-Laval, quien había heredado, por vía de la adopción, la fortuna de Jeanne de Rais y Marie de Craon. Gilles de Rais heredó la baronía de Rais en la nobleza del ducado de Rais. Gilles de Rais fue un niño inteligente, que aprendió el latín fluido. Después de la muerte desus padres en el año 1415, Gilles fue puesto bajo el tutelado de su padrastro, Jean de Craon.
En el año 1420, Gilles de Rais se encuentra en la corte del Delfín de Francia, pretendiente a la corona francesa. Jean de Craon buscó unir a Gilles de Rais con la heredera Beatrice de Paynol, sin éxito. Después, intentó unir a Gilles de Rais con Beatrice de Rohan, nieta del duque de Britania con los mismos resultados. Eventualmente fue capaz de incrementear la fortuna de Gilles de Rais al prometerlo en matrimonio con Catherine de Thouars de Britania, heredera de La Vendee y Poitou, pero sólo después de raptarla. Historias posteriores que conectan a Gilles de Rais con el legendario asesino de esposas Barba Azul pueden haber sido originadas por el hecho de que dos de sus muchos matriomonios prometidos fueron frustrados por la muerte de la novia elegida.
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| Se dice que el asesino de esposas, Barba Azul, es una derivación del personaje de Gilles de Rais. |
Gilles de Rais se puso del lado de los Dukes Montfort de Britania contra una casa rival lidereada por Oliver de Blois, conde de Penthievre, quien tomó como prisionero a John VI, Duke de Britania. Gilles de Rais se encargó de liberar al Duke y fue recompenzado por esta hazaña con una cesión de tierras que el parlamento Breton convirtió en regalos monetarios.
Entre 1427 y 1435, Gilles de Rais fue comandante del ejército real, y en 1429 peleó junto con Juana de Arco en algunas campañas contra los ingleses y sus aliados Burgundios. Sin embargo, algunos autores tienden a exagerar la posición que defendió durante las campañas, mientras que algunos registros muestran que sólo comando un contingente personal de unos 25 hombres de armas y 11 arqueros, y que fue uno de muchas docenas de comandantes similares. Afirman que no sirvió como guardaespaldas de Juana de Arco, posición que mantenía Jean d'Aulon. El gran honor de Gilles de Rais durante estas campañas vino cuando se unió a otros tres comandantes al sostener el cuasi-ceremonial título de Maréchal, una posición subordinada bajo el Connétable Real. Este honor fue otorgado a él durante la coronación de Carlos VII, el 17 de Julio de 1429.
En 1435 Gilles de Rais se retiró del servicio militar a sus estados, promocionando obras teatrales y dilapidando la extensa fortuna que había heredado. Fue en este período, donde según el testimonio del propio Gilles de Rais y sus complices que comenzó a experimentar con lo oculto bajo la dirección de un hombre llamado Francesco Prelati, quien prometió a Gilles de Rais que le ayudaría a recuperar la fortuna que había malgastado sacrificando niños a un demonio llamado "Barron". Éstas son consideradas prácticas de alquimia con el objetivo de generar riquezas a costa de la sangre de infantes.
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| Juana de Arco, quien dirigió las campañas junto a Gilles de Rais, se dice que éste último estaba enamorado de ella. |
El 15 de Mayo de 1440, Gilles de Rais secuestró a un clérigo llamado Jean le Ferron durante su disputa con la iglesia de Saint Etienne de Mer Morte, lo cuál provocó una investigación del Obispo de Nantes, durante la cuál los investigadores descubrieron evidencia de los crímenes infanticidas de Gilles de Rais. El 29 de Julio, el obispo reveló el resultado de sus investigaciones, y subsecuentemente obtuvo apoyo de parte del Duque de Britania, su anterior protector. La acción fue finalmente tomada el 24 de Agosto, día en que Jean le Ferron fue liberado por las tropas reales lidereadas por Arthur de Richemont. Gilles de Rais y sus complices fueron arrestados el 15 de Septiembre, a lo que siguió una investigación secular en paralelo con los hallazgos de las investigaciones del Obispo de Nantes. De la misma manera, el proceso de Gilles de Rais sería conducido tanto por las cortes seculares como por las eclesiásticas, con cargos que incluirían el homicidio, la sodomía y la herejía.
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| El Juicio de Gilles de Rais, durante éste, Gilles hablaría por sí mismo de las atrocidades cometidas y sería condenado a la horca. |
Los extensos testimonios de testigos convencieron a los jueces de que había suficientes bases para establecer la culpa de Gilles de Rais. Después, el propio Gilles admitiría los cargos el 21 de Octubre y la corte cancelaría el plan de tortura para hacerlo confesar. La transcripción, que incluía testimonio de los padres de muchos de los niños desaparecidos así como descripciones gráficas de los homicidios cometidos por los cómplices de Rais, se dice era tan horrible que los jueces ordenaron que las peores partes fueran quitadas de los registros.
De acuerdo con los registros sobrevivientes, Gilles de Rais secuestraba niños, pero principalmente jóvenes varones de hermosos cabellos rubios y ojos azules, tales como había sido el mismo cuando era niño, en su residencia, y los violaba, torturaba y mutilaba a menudo masturbándose sobre el cuerpo de la víctima moribunda. Él y sus cómplices levantarían las cabezas separadas de los cuerpos para juzgar cuál era la más limpia. El número exacto de los infantes muertos a manos de Gilles de Rais y sus secuaces es desconocido debido a que los cuerpos eran quemados o enterrados, más el estimado varía entre 60 y 200. La edad de las víctimas varía de los 6 a los 14 años e incluían ambos sexos, sin embargo Gilles de Rais prefería a los niños varones, aunque lo haría también con niñas si la circunstancia lo requería.
El 23 de Octubre, la corte secular condenó a Henriet y Poitou, los cómplices de Gilles de Rais. El 25 del mismo mes, la corte eclesiástica dictó una sentencia de excomulgación contra Gilles de Rais, seguida en el mismo día por la condena de la corte secular. Dentro de los cargos imputados a Gilles de Rais se dice lo siguiente: "... hereje, reincidente, brujo, sodomita, conjurador, espíritu malvado, adivino, asesino de inocentes, apóstata, servidor de fetiches desviado de la fe y su enemigo, además del vaticinador y maestro brujo que era y es" a lo cual como mejor argumento para su defensa, Gilles de Rais pronunció la siguiente frase: "La estrella bajo la que he nacido me ha destinado a cumplir hechos que nadie había podido entender". Luego de expresar tristemente su arrepentimiento por los horribles crímenes, Rais obtuvo un castigo menos severo de parte de la Iglesia permitiéndole la confesión, pero la pena secular permaneció en su sitio y Gilles de Rai, Henriet y Poitou fueron colgados el 26 de Octubre de 1440.
A continuación se muestra una declaración de Gilles de Rais acerca de los crímenes cometidos:
“Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes –niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos –aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados. En todas estas viles acciones yo fui la fuerza principal, aunque he de mencionar como asesinos de niños a mis primos Roger de Bricqueville y Gilles de Sillé, a mis criados Griart y Étienne Corillaut, alias Poitou, a mi otro criado Rossignol y al pequeño Robin, que desgraciadamente ha muerto. Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente. Me gustaba poner mi miembro viril en los culos de las niñas que no sabían todavía para qué servían sus otras partes. Dejé que mi semen impregnara los cuerpos de estos niños y niñas hasta cuando estaban agonizando.
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| La ejecución de Gilles de Rais, quien sería colgado con sus cómplices a causa de sus horribles crímenes. |
Éste no es el final de mis execrables crímenes. Siempre me he deleitado con la agonía y con la muerte. A aquellos niños de cuyos cuerpos abusé cuando estaban vivos, los profané una vez muertos. Después de que hubieran muerto, gozaba a menudo besándolos en los labios, mirando fijamente los rostros de los que eran más bellos y jugueteando con los miembros de los que estaban mejor formados. También abrí cruelmente los cuerpos de aquellos pobres niños o hice que los abrieran en canal a fin de poder ver lo que tenían dentro. Al hacer esto mi único motivo era mi propio placer. Codiciaba y deseaba carnalmente su inocencia y su muerte. Con frecuencia, he de confesar, y mientras esos niños estaban muriendo, yo me sentaba sobre sus estómagos y experimentaba gran placer en oír sus estertores de agonía. Me gustaba que un niño muriera debajo de mi cuerpo, u observar como uno de mis criados cometía actos de sodomía con un niño o una niña y lo mataba después. Solía reírme a carcajadas a la vista de un espectáculo así en compañía de los mencionados Corillaut y Griart. Ordenaba que Griart, Corillaut y los otros convirtieran después en cenizas los cadáveres de mis víctimas (…)
Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos”.
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